Elegir bien la visa: visitante, migrante o residente
La visa de visitante (V) es para quien viene por un propósito temporal y sin ánimo de establecerse: turismo, negocios, tratamiento médico, un evento, un contrato de corta duración o trabajo remoto para empresa extranjera. La visa de migrante (M) es para quien sí busca establecerse por un vínculo: cónyuge o compañero permanente de colombiano, padre o hijo de nacional, trabajador con contrato en Colombia, socio o inversionista, estudiante regular, pensionado o refugiado. La visa de residente (R) es el paso siguiente, para quien acumuló el tiempo de permanencia con visa M o hizo una inversión de monto alto.
Cada categoría define lo que la persona puede hacer. Una visa V de negocios no habilita a firmar contrato laboral en Colombia; una M de trabajo queda atada al empleador que la respaldó, de modo que un cambio de empresa exige nueva visa; una M por matrimonio depende de la subsistencia del vínculo. Ignorar esos límites es lo que después deriva en sanción por actividad no autorizada.
El tiempo con visa M cuenta para la R y el tiempo con R cuenta para la nacionalidad, siempre que la permanencia sea continua y no se pierda el domicilio por ausencias prolongadas. Por eso las decisiones migratorias conviene planearlas como una secuencia de varios años y no como trámites aislados.